Cuatro esquinas

Solapas principales

en cuatro partes, su ser señalado, su ser amojonado con estacas, su ser medido a mecates, o cuerdas, y su ser estirada la cuerda en el zielo, y en la tierra; q’es di – cho de cuatro esquinas, y cuatro lados

En la creación del cielo y la tierra, Ximénez (folio 1 recto) especifica que se reparte en “cuatro esquinas”, “cuatro lados” o “cuatro partes”. Esta reiteración del número cuatro para la división del cosmos en su creación es común entre otras versiones del Popol Wuj que sostienen la misma división cuadrangular. Recinos (1976: 27) relata cómo el cielo y la tierra “fue formado y repartido en cuatro partes”, así como “fue medido y se trajo la cuerda de medir y fue extendida en el cielo y en la tierra, en los cuatro ángulos, en los cuatro rincones”.

Recinos menciona al pie de página que esta interpretación se corresponde con la interpretación de Brasseur de los cuatro puntos cardinales a los cuales se asocia dicha configuración en cuatro vértices. Además añade que “es la misma idea de los cuatro Bacales que sostienen el cielo y los mayas” (Recinos 1976: 27).

En la versión de Tedlock (1996: 72), la versificación muestra un mayor énfasis sobre esta idea, formulando repetidas veces la división en cuatro partes: "the fourfold siding, fourfold cornering, measuring, fourfold staking, halving the cord, stretching the cord in the sky, on the earth, the four sides, the four corners."

Aunque Christenson ofrece una versificación similar a Tedlock, que reincide en la idea de la división cuatripartita, las traducciones anglófonas no son iguales. Ocurre un fenómeno particular que Christenson denomina “gapping” (42) por el cual el tercer verso de este cuarteto no repite la misma palabra, mientras que mantiene el mismo significado, con el objetivo de romper la monotonía a nivel sonoro, como se puede observar en los versos 66 a 69: "Its four cornerings, / Its four sidings, / Its measurings, / Its four stakings," o más bien en k'iche': "U kaj tz'ukuxik, / U kaj xukutaxik, / Retaxik, / U kaj che'xik".

El número cuatro, por tanto, está estrechamente relacionado con la creación del cielo y la tierra en las diferentes versiones del Popol Wuj que aquí analizamos. Como Knapp (1998: 130)  afirma, haciendo mención a los anteriores versos de Tedlock y Xiloj, que “the number four, identified in the above quotation with the cardinal points, may be considered as the archetypal structure of the Mayan cosmos and community”. Añade que “each of the four directions was associated in the Popol Vuh with a color, a tree, birds, gods, and rituals” (1998:130). Por último, para comprender aún más el afán en la división cuatripartita que platean los dioses, Knapp reflexiona que el origen de esta numeración en la acción de los dioses puede radicar en la idea de que: "Juxtaposing a rational cosmic order with an irrational or inexplicable terrestrial condition, they unconsciously compensate for a chaotic inner state. Numbers, as ordering devices, are one of the most ancient representations of humanity's spirit and intellect (1998: 130)."